Era una noche sin luna y la casa estaba llena de invitados. En el cuarto de invitados, las maletas estaban aún sin deshacer. Cuando sonaron las campanadas, encontraron sin vida a Pilar. Las puertas estaban cerradas por dentro. Quien lo hizo es una de las cinco personas que siguen en la casa.
Coloca a cada persona en una casilla: exactamente una por fila y una por columna. Se puede estar sobre sillas, sillones, sofás, alfombras y camas, pero no sobre mesas, estanterías, plantas, pianos, bañeras, cajas ni arbustos. El asesino es el único sospechoso que estaba en la misma estancia que la víctima.