Aquella noche, la niebla no dejaba ver ni el camino de entrada. En el comedor quedaban los restos del postre. Poco antes de medianoche, Carmen apareció sin vida. Las puertas estaban cerradas por dentro. Quien lo hizo es una de las cinco personas que siguen en la casa.
Coloca a cada persona en una casilla: exactamente una por fila y una por columna. Se puede estar sobre sillas, sillones, sofás, alfombras y camas, pero no sobre mesas, estanterías, plantas, pianos, bañeras, cajas ni arbustos. El asesino es el único sospechoso que estaba en la misma estancia que la víctima.