La cena había terminado y las velas empezaban a consumirse. La lámpara del despacho seguía encendida. Un grito rompió el silencio: Víctor yacía sin vida. Nadie ha salido de la casa: entre las cinco personas que quedan está quien lo hizo.
Coloca a cada persona en una casilla: exactamente una por fila y una por columna. Se puede estar sobre sillas, sillones, sofás, alfombras y camas, pero no sobre mesas, estanterías, plantas, pianos, bañeras, cajas ni arbustos. El asesino es el único sospechoso que estaba en la misma estancia que la víctima.